Mientras la INA reporta una producción de 119,000 mdd en autopartes pese a las turbulencias globales, la AMIA confirma el asalto eléctrico: los vehículos de bajas emisiones ya conquistan el 11.3% del mercado nacional.
El tablero automotriz de marzo de 2026 no miente: estamos ante un cambio de guardia. Los datos fríos revelan una paradoja fascinante: mientras la industria tradicional lucha por mantener el paso, el segmento de bajas emisiones está inyectando una adrenalina eléctrica que México no había visto antes.
El Despegue de las Cifras: Más que un simple crecimiento
No se trata solo de "vender más"; se trata de quién está ganando la partida. En febrero de 2026, la venta de vehículos híbridos y eléctricos (VHE) alcanzó las 13,348 unidades, un salto del 30.2% que contrasta brutalmente con la caída del 3.1% en los vehículos de combustión interna.
La radiografía del éxito se divide así:
* Híbridos puros: El motor del volumen con 9,530 unidades (un sólido 71.4% del nicho).
* Eléctricos (BEV): El verdadero grito de guerra, con 2,178 unidades y un crecimiento anual impresionante del 66.6%.
* Híbridos conectables (PHEV): El puente tecnológico, que sumó 1,640 unidades, creciendo un 89.2% respecto al año anterior.
La Anatomía del Poder Regional
El mapa de México se está pintando de verde, pero hay bastiones indiscutibles. La Ciudad de México lidera la carga con el 24.5% de las ventas nacionales, seguida de cerca por el Estado de México (13.5%) y Nuevo León (10.1%). Juntos, estos tres motores económicos concentran casi la mitad de la transición energética del país.
El Gigante de las Autopartes: Resiliencia en Dólares
Detrás de cada volante hay una maquinaria industrial que no descansa. La Industria Nacional de Autopartes (INA) reportó una producción anual acumulada de 119,002 millones de dólares. Aunque diciembre mostró una contracción del 2.21%, el cierre global del año es un testimonio de la fuerza manufacturera mexicana.
Sin embargo, el reto viene del norte. Las importaciones globales de autopartes hacia Estados Unidos cayeron un 2.90% (bajando de 191 mil a 186 mil millones de dólares). México, a pesar de las turbulencias, mantiene su posición estratégica, adaptando sus líneas para abastecer un mercado que hoy demanda más chips y baterías que pistones y bielas.
El mercado total de vehículos ligeros apenas se movió un -0.3%, pero bajo esa calma superficial, los eléctricos ya devoran el 11.3% de la cuota total de mercado. La narrativa es contundente: quien no entienda que el consumidor mexicano está dispuesto a cambiar el tanque de gasolina por una toma de corriente, se quedará viendo el humo de los que ya arrancaron. El futuro de México no solo se ensambla en las plantas de Puebla o Ramos Arizpe; se está decidiendo hoy en los puntos de carga de todo el país.